Los dos barcos, Telémaco y Ralip, salimos de Vathy (Itaca) rumbo
al sur.
Habíamos decidido ir a fondear en Órmos Pera Pigadhi,
el último fondeo
en Itaca.
Y al día siguiente ya seguiríamos para Kefaloniá.
No tuvimos apenas viento, W fuerza 1, rolando a un SE fuerza
2.
La experiencia del fondeo en Pera Pigadhi valió la pena
vivirlo.
Fondeamos a escasos dos metros de la orilla, con una sonda de 3
metros.
Los dos barcos solitarios.
No se oía nada, ni siquiera las
cigarras que han dejado de cantar.
A la caída del sol entró viento racheado,
catabático, que duró apenas una hora.
Unas cuevas espectaculares.
Un mar azul, cristalino,
turquesa.
Peces, muchos peces que nadaban con nosotros, incluso rozaban.
No se
asustaban en absoluto.
Al día siguiente pusimos rumbo a Poros, ya en Kefaloniá.
Poros es agradable,
con abundancia de agua gratis con mangueras ya instaladas
en el mismo muelle.
Pero se sufre las llegadas y salidas de los ferries, lo que
significa coches, camiones, gente.
Muy puntual, sí. Pero es lo que hay un par
de veces al día.
Navegamos rumbo a Poros con un viento largo, de N y rolando
a NW,
que fue creciendo, sobre todo al llegar al canal entre Itaca y Cefalonia,
hasta recibir fuerza 5 y 6 que nos obligó a rizar.
En Poros marchó Rafael hacia Almería.
Y también en Poros
Telémaco se separó de Ralip,
quien seguía rumbo sur.
Telémaco, al norte
En Telémaco seguí navegando en solitario.
Siento paz
interior.
Empecé a hacer planes para la travesía de vuelta a España
que
preveo para la semana próxima.
Consulté la meteo, planifiqué los posibles
bordos con la información que tenía.
Reflexioné sobre el posible mejor puerto
para aprovisionar y partir.
Pensé, y dejé trabajar al subconsciente.
Faltan
días.
De momento, decidí limpiar el barco, baldear,
y largar
amarras el día siguiente rumbo al norte de la isla, a Sami y Eufimia.
Luego
subiré hasta Fiscardo.
La travesía de regreso a España habré de analizarla y actualizarla
en función de la previsión meteorológica que iré recibiendo.
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