El impulso de querer sentir la aventura de vivir
navegando por la vida.

Viajar, la expresión del tiempo que pasa.

jueves, 29 de abril de 2010

14.- Ahora, a disfrutar de Palma de Mallorca.

Hoy ha sido un día movidito. Muy activo todo el día. El sol aprieta ya y están patentes las sensaciones incipientes del verano.

Como asisto al Salón Náutico de Palma tengo reuniones y encuentros con diversas personas y organismos. Hoy, esta mañana, ha tocado la política. Una reunión con los responsables de Puertos. Y, mientras esperaba el inicio de la reunión contemplé esta espléndida vista del puerto deportivo de Palma:

En primer plano se aprecian estos preciosos veleros clásicos
(Telémaco está atracado justo a su ladito),
y al fondo ese “bosque” de palos de veleros de todo tipo.








Estoy tremendamente ocupado todo el día, y apenas me queda tiempo para el relax. El Salón Náutico, las reuniones, los encuentros, las visitas. Me gustaría disponer de algo de tiempo para la lectura. Y para escribir. Pero la actividad me sienta bien. Aunque, cuando actúo también pienso. Pero es distinto.

Los amigos están activos. Son positivos y alegres. Limpios. Almorzamos juntos, como tantos días, entre una  y otra actividad del Salón Náutico:


Hoy he debido solucionar un problemilla en el circuito de refrigeración de Telémaco, que perdía líquido refrigerante por una de las bridas de un tubo. Ya está arreglado. Refuerzo las bridas y repongo líquido refrigerante. Repaso el motor, y lo dispongo para poder salir tranquilo cuando largue rumbo a Barcelona a final de semana.

He estado buena parte del día activo buscando amarre en Barcelona. Ya lo encontré. Los amigos. Esas puertas abiertas que intento dejar cuando circulo por la vida. Esa puerta ahora me acoge de nuevo. Marcharé al puerto de Badalona. De él salí en marzo.

Por primera vez entré en Badalona en enero pasado. Lo hice con una preocupación personal, un desasosiego por no sé qué. Me dijeron “¡qué bien!, ahora estaremos más cerquita”. Y, sin saberlo ni apenas darme cuenta, mi subconsciente fue poniendo más y más distancia. Para ahora mi pesar. No supe administrar mi crisis de entonces. Me place, a pesar de todo, saber que hoy tengo la experiencia de esa vivencia que ha resultado tan negativa. No me volverá a pasar.

Ahora entraré en Badalona, como en aquél enero. Haré como un revivir. Un rebobinar en lo que ya no pudo ser, con la esperanza de disfrutarlo mejor y más sabiamente. Y esperaré. Esperaré plácidamente a que el tiempo me muestre su mejor cara. Las cosas en la vida nunca suceden por casualidad. El destino es sensato, mucho más que nosotros. Será la sensatez de lo que no entendemos.

Tengo ganas, me lo está pidiendo ahora el cuerpo, de regresar a Barcelona. Ya me he cansado de navegar. Me he cansado de saber que no tengo ganas de ir a otro sitio más que a aquél. Disfrutaré de Telémaco en esos días estupendo que ahora nos esperan, soleados, limpios, brillantes de primavera. Pero también disfrutaré de mis nietas, de la familia, de los amigos, quizás de mi amiga, quizás, y de la ciudad.

Y, entre uno y otro día, quiero bajar unos días al sur. Ojala mi amiga se anime a acompañarme. Voy a ir a Málaga. Y Almería. Y no sé dónde más. Unos días. ¿Una semanita?. ¿Dos?. ¿Solo?. ¿Acompañado?. A saludar amigos y tomar unas inyecciones de alegría y optimismo. Sentarme en una de aquellas terracitas a contemplar el paisaje y la gente mientras tomo una copita de buen vino. Y saludar y vivir la familia.

He aprovechado parte de la tarde para “asuntos propios”. Como cortarme el cabello. Quiero entrar en Barcelona con “cabellera” nueva. 10€ todo. En Marruecos me resultó más barato: 1 €, el 10%. Esa es en muchos casos la relación de precios existentes. 



Bea, mientras me corta el cabello con su maquinita me comenta que muchos residentes extranjeros están marchando a otros parajes. ¿Será cierto?. Otros amigos en el mercado inmobiliario me lo confirman. También, en el Salón Náutico, algunas marinas peninsulares.





Y también envío en Correos una carta certificada a mi amiga. Quedan pocos leones de éstos. Recuerdo los de Cádiz, en la Plaza de las Flores. De pequeño me daba miedo introducir la mano por la boca de uno de ellos. Es como entrar en lo desconocido. Es algo así como algo misterioso, enigmático. Magia. Yo envío mi carta, con todo mi cariño, y le pido al león que sea benevolente conmigo y con su destinataria. Pienso que siempre habrá un león por medio. El rey de la selva. La selva de la vida en la gran ciudad.



Y por la noche, una terracita en las Atarazanas, con un vino y luna llena. Sí, es luna llena. ¡Qué bien, qué placer, que navegaré con buena luna hacia la península!. He analizado las previsiones meteorológicas para el fin de semana, y parece que presentan buen augurio. Todo me acompaña, todo es positivo.

Hoy es un día importante. He nacido de nuevo. Es mi resurrección. Me he redimido. Estoy activo. Consciente de cuanto hago. Preparo mi navegación a Barcelona. Envío mi carta. Me corto el cabello. Escribo un importante correo electrónico, muy importante para mi. Almuerzo con los compañeros. Reservo mi amarre. Me siento con coraje. Estoy vivo.

2 comentarios:

Rocio dijo...

Hola!!

que Peluqueria es en Mallorca???? La chica tiene un peinado genial me encanta

Rik dijo...

Rocio, pues Bea trabaja, o al menos trabajaba en aquél entonces, en un salón al lado de Correo. En Palma, claro.