El impulso de querer sentir la aventura de vivir
navegando por la vida.

Viajar, la expresión del tiempo que pasa.

lunes, 26 de noviembre de 2012

53.- De Carloforte a Barcelona.


La meteo, la meteo.
Esta dichosa previsión meteorológica que retrasó el partir de Kefalonia.
Faltó arrojo para salir. Pero sobró prudencia, nunca de más en el mar.
Y menos en una travesía tan larga como la que esperaba hasta España de más de 1.000 millas.
Ya en Argostoli vi una meteo muy cambiante y con pocas oportunidades para hacer una travesía con vientos y mar favorables.

Aprovechando “ventanas” salté a Sicilia. Y con otra, lo hice hasta Cerdeña. Ahora intentaba encontrarla para, rumbo directo, poder saltar hasta Barcelona.

Antes de salir de Grecia la previsión fue buena hasta estas fechas.
Vientos portantes para llegar a Argostoli por levante de Kefalonia:

La situación fue mala para salir de Argostoli el 14.
Vientos y lluvias en Menorca, y otros frentes que se avecinaban por el Golfo de León.
Vi que venían fuertes vientos en Argostoli, como así fue, donde sufrimos el temporal de fuerza 9 en el puerto, como ya narré, con naufragio de otro barco amigo incluido.
Y, aunque estos vientos no se veían muy importantes en los mapas, entraban encañonados en la depresión donde se encuentra el puerto:

Había tocado esperar.
Y nunca vi bien el momento de salir, sea por exceso como por escasez de vientos. 
Pero salí.
Recorrí el sur de Sicilia y salté a Cerdeña, a Carloforte,
como narré anteriormente, pasando algún chubasco, y vientos no favorables.
Al final, Telémaco pudo descansar en puerto.

El día 29 de septiembre largué amarras en Carloforte.
Eran las 18.30 horas. El sol se puso a las 19 horas.
Calculé una navegación a 4,5 ó 5 nudos y una hora estimada de llegada (ETA) a Barcelona
a partir de las 9 de la mañana.
Fue una travesía larga, de tres días con sus noches.

No faltó la mojama, preparada desde días atrás,
que permitió improvisar sabrosos aperitivos.
Muchos días se estuvo secando al sol los lomos,
por lo que resultó una mojama bien seca y sabrosa, como me gusta.

La situación meteorológica había montado mar con olas de 2 metros.
Los pantocazos fueron frecuentes,
debiendo modificar rumbo para hacer la travesía más llevadera.

El viento sopló norte, de fuerza 3.
Había un importante mar de leva,
originado por los fuertes vientos de NW
que estuvieron soplando en toda la zona de Baleares durante los días anteriores,
y que significó un fetch importante.

Dudé si entrar en Menorca a descansar, en Fornells,
haciendo la travesía más corta, o si seguir rumbo directo a Barcelona.
Tenía ganas de llegar y abrazar a los míos.
Así que decidí seguir rumbo directo a Barcelona.

Y fue la mejor opción. Dos frentes amenazaban la travesía.
Cada singladura sería diferente.
Las altas presiones trajeron vientos de morro, y la baja posterior también.
Tenía ganas de llegar, de terminar la experiencia.

El día 30 de septiembre y el 1 de octubre seguí navegando sin novedades.
El viento sopló de W, fuerza 2 rolando luego a NW 2 y luego fuerza 1.
Al bajar tanto el viento tuve que navegar a motor.
El 30 subí de paralelo buscando un viento que no encontré,
aunque la previsión lo había sugerido.

A las 19.30 llegó el primer frente, y comenzó a llover copiosamente.
Pasó el chubasco.
Navegué lento, apenas llegué a los 4 nudos.
Vi que las previsiones de ETA no se iban a cumplir. Volví a calcular.

El día 1, al alba, lloviznó.
Faltaban todavía 165 millas por delante.
El viento comenzó a soplar de NW fuerza 4 y estableciéndose en fuerza 5.

Otros problemas dificultaron la vida a bordo.
El inodoro de popa estaba  estropeado.
Como consecuencia del temporal de Argostoli había entrado suciedad del mar
y atascó las tuberías y la bomba.

También dejó de funcionar el inodoro de proa, por la misma causa.

Una vez superado Menorca, y en Baleares todavía,
pude recibir viento que permitió poner rumbo directo a Barcelona
navegando de través primero y a un largo luego por la aleta de estribor.

El día 2 de octubre, a las 03.15 horas navego con el génova a 3,5 nudos.
El viento rola de NW fuerza 3 a E fuerza 4 y 5.
Gano velocidad y Telémaco comenzó a navegar a 6,5 y 7 nudos.

Sentí una ligera molestia en el brazo derecho primero,
y más tarde en el izquierdo, de tanto trajinar con las velas y escotas.

Finalmente, diviso Barcelona.
El perfil de la costa se distingue perfectamente.
Es una sensación especial, después de tantos días,
que parece que ha “aparecido” pronto.

La botavara lleva todavía otro lomo secándose en la red amarilla,
para hacer más mojama:

A las 16 horas entré en el puerto.
Lo primero que hice fue repostar.
Llené el tanque de gasoil  —es el más barato desde Grecia, a 1,40€/l—.
Y lo hice porque es mucho mejor tener el depósito con poco aire
para evitar la condensación que tantos disgustos da
debido a las bacterias que genera
y que luego obstruyen los conductos del combustible.

Una vez en tierra,
lo primero, una vez amarrado el barco en su puesto de atraque y asegurado,
sentarme en la bañera a contemplar.
A pensar. Respirar.

Me sentí en una “nube”,
como si todo lo pasado hubiese sido un sueño.
Pero no, otra vez aquí, y ahora con una lista grande
de cosas a reparar o perfeccionar para tener el barco a son de mar,
y prepararlo para el año próximo.

Y después fui a ver qué era el dolor del brazo. 
Resultó ser una lesión de los tendones, el “supraespinoso”.
Me tocó largas sesiones de traumatólogos, radiografías, resonancia, ecografía y rehabilitación.
Ahora estoy a la espera de saber si es o no conveniente una intervención.
“¿Pongo un winche eléctrico o me vendo el barco?” le pregunté al médico.
“Nada de eso, esperemos que puedas volver a navegar la próxima temporada” me contestó.

4 comentarios:

Marta Pastor dijo...

Hola Enrique,
Qué bueno poder leer tus aventuras. Son increíbles, una experiencia muy única. No sabes lo muchísimo que desearía poder coger un día un barco e ir haciendo camino, el personal viaje a Ítaca que te plantea la vida. Que disfrutes mucho.
Saludos
Marta Pastor (compañera del Ateneu Barcelonès)

Rik dijo...

Gracias, Marta.
El año próximo, al final de curso, marcho de nuevo hacia Grecia.
Telémaco admite pasaje.

Anónimo dijo...

Canto al mar
Extracto, (22) del Canto de mi mismo. Walt Whitman

¡TÚ mar! También a ti me entrego, adivino lo que significas,
desde la playa veo tus dedos curvados invitándome,
creo que te niegas a retirarte sin haberme tocado,
debemos dar una vuelta juntos, me desnudo, llévame pronto lejos de la vista de la tierra,
dame blanda almohada, méceme en ondulante adormecimiento,
salpícame con tu espuma amorosa, puedo pagártelo

Mar de amplias olas embravecidas,
mar que respiras profundos alientos convulsos,
mar de lo salobre de la vida y de las tumbas aún no excavadas pero siempre dispuestas,
aullador y escultor de tormentas, caprichoso y delicado mar,
me integro a tí, también yo soy de una fase y de todas las fases.

Nuria Lago dijo...

Hola Enrique
He entrado a curiosear un poco. Está bien lo que escribes, con todos los datos de vientos, meteo, nudos, itinerario y también tus sentimientos y sensaciones (y la mojama! :-) te animo a seguir escribiendo. Nos vemos pronto en el Telémaco! a planear la segunda ronda... Besos, Nuria