El impulso de querer sentir la aventura de vivir
navegando por la vida.

Viajar, la expresión del tiempo que pasa.

miércoles, 17 de julio de 2013

56.- De Corfú, Paxoi, Antipaxoi.


A Rik y Telémaco les fue bien entrar en la Marina de Gouviá.

En ella aprovechó para formalizar la entrada en Grecia –la DEKPA ya la tramitó el año pasado en Zakinthós–, la lavandería después de casi un mes navegando, repostar combustible, cargar de agua potable, limpiar el barco por fuera y por dentro, comprar lo necesario porque hay varias tiendas de acastillajevelería y supermercados, la piscina, entre otros.

Y los precios de la marina, más baratos que en España.
Después de tanto tiempo navegando para trasladar el barco una buena recompensa se agradece.

Al lado de la marina hay un autobús – el número 7 (1,50€/trayecto)– directo con la capital, Corfú.


Fondeo en Ag. Stephano


En Corfú Rik compró varias tarjetas quicenales para segiuir disponiendo de Internet a bordo.

Uno de los muchos rincones
entrañables de Corfu


Decidieron fondear en la isla de Vido, en su cala del NW, un parque tranquilo y acogedor frente a Corfú. Un enclave del asentamiento inglés en su época, ahora unas formidables playitas casi desiertas, pinares, y restaurante frente al castillo en la parte S de la isla.

–¿Nos vamos de aquí, Telémaco? Esta isla no tiene mucho para disfrutar una vez lo que hemos visto –preguntó Rik.
–Tú mandas, jefe –respondió Telémaco, muy de quedo.
–Estás cansado, amigo. Veo que te gustaría quedarte. No sufras. Ahora nos quedan por delante sólo pequeñas travesías.
–Sí, siempre dices que estamos en el paraíso, Rik, pero nos ha costado mucho  llegar.
–Como todo lo que vale, Telémaco. Sin esfuerzo y sacrificio no hay felicidad. Lo que cuesta, vale –le respondió Rik–. Si algo queremos en la vida hemos de esforzarnos y entregarnos. Como decía Joan Maragall …”como si de tu esfuerzo dependiera la salvación de la humanidad…”, no valen las medianías, Telémaco.

De esta guisa decidieron poner rumbo a la isla de Paxos, al sur de Corfu.
Rik había previsto tres fondeos en la costa de levante de la isla: Laka, Gaios y Mongonissi.
En toda la isla hay miles de gatos.
Rik sabe que en Laka hay ratas y por eso no es conveniente fondear cerca de las rocas.
Porque las ratas nadan.
Y es conveniente poner protecciones en la cadena,
y si se amarra a tierra también en los cabos, para las ratas.
Telémaco tiene unos discos para los cabos de amarre y otros especiales, hechos con bases para las macetas, para la cadena, que Rik colocó más abajo del estrobo del fondeo.

A Lakka hay que llegar pronto
si se quiere tener un buen fondeo porque van muchos barcos.
Cerca de las tabernas hay algas, por lo que para muchos no es un buen tenedero,
y más afuera arena.
Las tabernas tienen WiFi.

Rik aprovechó para enviar postales por correo porque sabe que quien las recibe se alegra en estos tiempos en los que pocos escriben de forma tradicional.

Fondeado en Laka

–“Kalispera. Mia bira, parakaló” (buenas tardes. Una cerveza, por favor).
–¿Tú italiano? –le preguntó la camarera.
–No, español. ¿De dónde eres tú? ¿Eres griega?
–Yo búlgara. Hablo español poquito –le dijo la camarera de la taberna–. No hablo griego. Aquí sólo inglés.
–¿Dónde has aprendido el español? –le preguntó Rik.
–En televisión. Telenovelas. Hablan español, abajo título –le respondió.
           
Rik pensó que España también era diferente en eso.
La protección de un gremio y una industria de doblajes,
junto con cuestiones políticas,
van en detrimento de la cultura, en este caso los idiomas.

Rik ya conoció el año pasado a otras de Rumanía y Albania,
quienes le dijeron que también aprendieron español con el mismo método.

–Telémaco, ¿tú crees que algún día se cambiará en España? –le preguntó Rik mientras puso rumbo a Gaios. 
–Rik, me preocupa el fondeo de Gaios. 
–No quiero estar donde el año pasado, dentro del pueblo. ¿Por qué no lo hacemos fuera, en el fondeadero de SE? –protestó Telémaco.
–Pues no me parece mal, Telémaco. Así no evitamos todo el lío de las defensas, amarras y cadena y podemos bañarnos tranquilamente. Luego es un paseo con el dingui ir al pueblo –le respondió Rik.

Gaios


A Rik le pareció buena idea porque en el canal siempre suele haber algo de caos con muchos barcos, cruzando las cadenas, y además en el verano pasa la “Port Police” a cobrar. Es poco lo que cobran pero sólo lo hacen si encuentran alguien a bordo y si no, pasan de largo. La única ventaja de entrar en el canal del pueblo es que se puede disponer de agua y luz previo pago en la taberna que los administra, la Yacht Taverna.

La camarera de la Yacht Taverna –de Albania– saludó a Rik efusivamente y con alegría.
Se acordaba que estuvo el año pasado.
Ahora, allí mismo, Rik aprovechó el wifi para enviar mensajes y telefonear.

–Has hablado una hora por teléfono –le comentó sorprendida la albanesa.
Rik pensó que gracias a las tecnologías puedes ahorrar mucho en las comunicaciones.

Desde Gaios, Rik y Telémaco marcharon a Mongonissi.
Allí fondearon amarrados a tierra y de esta forma evitaron los otros barcos cuando bornearon y a las temibles flotillas del Jónico. Esta vez tocó la visita de Sailing Holidays.


Fondeo en Mongonissi

En el fondeo hay un restaurante y una bar de copas –Carnayo Gold, regentado por Dimitris–.
En el restaurante se reunió la flotilla para cenar y les amenizaron con música y bailes griegos.
Tocaron la misma música que el año pasado y, cuando terminaron con las canciones y bailes griegos, empezaron con música disco, incluida la Macarena.


En Carnayo vale la pena tomar un mojito especial,
hecho con granizado de limón y sin soda, a la puesta del sol.
Con la buena música ambiental, en el ocaso, relaja el espíritu después de un día de mar.

Es Antipaxos un verdadero placer contemplar y bañarse en sus aguas azul turquesas,
en un fondeo de arena limpia.
Pero cuando empiezan a llegar barcos es mejor marchar.
La noche es encantadora y tranquila con muy pocos barcos en el fondeo.
Cuando llega el día y empiezan a aparecer barcos de todos los tamaños y tipos,
es mejor tener previsto otro sito.

Fondeo en Antipaxos

–Qué, Telémaco, ¿nos vamos de aquí?
–¿Bueno, ¿hacia dónde? –preguntó Telémaco sumiso.
–Vámonos para Parga, Telémaco.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Enrique!!!

Raquel, de clase de griego ;)

Un placer saber de tus aventuras en el mar, síguenos contando.

Un saludo

Enrique Carlos Hormigo dijo...

Γεια σου, Raquel. Καλημέρα.

Ευχαριστίες για το γράψιμο.
Ξέρω λίγα ελληνικά. Μόνο πρακτική σε σούπερ μάρκετ και εστιατόρια.

Θα ήθελα να ακούσω από εσάς.
Σύντομα.